

El diseño conceptual es una técnica utilizada para diseñar y corregir los posibles fallos y limitaciones de un producto o servicio antes de su fabricación. Aunque el concepto pertenece al ámbito de la ingeniería, el diseño se ha convertido en un referente de la cultura estratégica de toda empresa y su aplicación en la actualidad se extiende a cualquier tipo de proyecto.
Te invitamos a leer este artículo si quieres saber más sobre diseño conceptual y conocer sus distintas aplicaciones. Además, recuerda que puedes profundizar en ellas a través de nuestro Curso de Diseño de Producto y nuestro Máster de Diseño de Producto, centrados en la etapa que sigue y complementa al diseño conceptual: el diseño de producto.
El diseño conceptual es la etapa más creativa del desarrollo de un producto o servicio. Esta se divide en las siguientes subfases:
Si nos fijamos en estos puntos, resulta evidente que el equipo de diseño ha de estar compuesto por personas imaginativas y resolutivas, capaces de plantear múltiples propuestas y de identificar y subsanar errores para garantizar que los requisitos y necesidades del proyecto se cumplan.
Para ello, es habitual que estos profesionales elaboren un briefing que recoja información de utilidad y que les sirva de guía durante el proceso de diseño conceptual. La estructura de este documento generalmente es la siguiente:
Como anticipamos en la introducción de este artículo, el diseño conceptual cada vez está más presente en todos los sectores empresariales. A continuación te mostramos algunas de sus aplicaciones en distintos ámbitos:
Esperamos que este artículo te haya ayudado a comprender la importancia del diseño conceptual como paso previo al desarrollo de cualquier proyecto. Como hemos visto, esta etapa asegura que se cumplan los objetivos inicialmente fijados por el cliente y las posibles modificaciones que posteriormente quiera realizar.
Asimismo, los bocetos, esquemas y prototipos elaborados en esta fase permiten identificar problemas y complicaciones que puedan surgir en la futura elaboración de un producto o servicio, de tal modo que puedan solucionarse a tiempo.
En definitiva, el diseño conceptual no solo es una técnica que acerca a las organizaciones al cliente y a sus necesidades, sino que también permite un ahorro significativo de tiempo y dinero.