

Para que el usuario pueda utilizar cómodamente una página web, una app multimedia o cualquier otro producto digital, es importante que los contenidos y las funcionalidades estén bien organizados. Aquí es donde entra en juego un elemento clave dentro del diseño UX/UI como es el wireframing.
Es una de las competencias que se trabajan en el Máster en UX/UI del Creative Campus de la Universidad Europea, y permite representar de forma sencilla la estructura de una interfaz y comprobar si funciona antes de continuar hacia fases más avanzadas. Si quieres saber qué es exactamente un wireframe, qué tipos existen y cómo se crea, te lo explicamos a continuación.
El wireframing es el proceso de crear esquemas visuales, conocidos como wireframes, que representan con distintos niveles de fidelidad la estructura, la jerarquía y la disposición de los elementos de un producto digital en la pantalla. En esta fase, el objetivo no es definir los colores, las tipografías ni las imágenes que se van a utilizar, sino decidir cómo se organizará la información y qué elementos tendrá la interfaz.
El wireframe puede entenderse como el plano o esqueleto de una interfaz. Permite ver, por ejemplo, dónde aparecerá el menú de navegación, qué espacio ocupará un formulario, cómo se distribuirán los contenidos o dónde se colocarán los botones principales. Así, el diseñador UX/UI puede detectar problemas de estructura y usabilidad antes de invertir tiempo en el diseño visual o en el desarrollo del producto.
Wireframe, mockup y prototipo son tres conceptos relacionados y que alguien sin conocimientos de diseño UX/UI puede confundir fácilmente. Para distinguirlos, hay que entender que corresponden a diferentes niveles de desarrollo dentro del proceso de diseño de un producto digital.
De forma simplificada, el proceso es el siguiente: wireframe → mockup → prototipo. Primero se define la estructura, después se trabaja el aspecto visual y, por último, se simula la interacción.
No todos los wireframes tienen el mismo nivel de detalle. Dependiendo de la fase del proyecto, pueden utilizarse diferentes niveles de fidelidad:
Es el más sencillo. Puede elaborarse incluso a mano y utiliza formas básicas para representar los elementos principales. Resulta útil durante las primeras fases, cuando todavía se están barajando diferentes ideas.
Incorpora una estructura más definida y permite concretar mejor la distribución de los distintos contenidos, botones y componentes de la interfaz.
Presenta un nivel de detalle mayor y se aproxima más al resultado final en cuanto a estructura y contenido, aunque no tiene por qué incluir el diseño visual definitivo.
La elección dependerá de las necesidades del proyecto y del grado de definición de la solución que se quiera validar.
Antes de empezar a elaborar el wireframe hay que comprender qué necesita el usuario y definir los requisitos que debe cumplir la interfaz. En el proceso, se suelen seguir estos pasos:
Los wireframes pueden representar prácticamente cualquier tipo de interfaz digital: desde la página de inicio de una web hasta una aplicación móvil, un proceso de registro o una plataforma de comercio electrónico. Para crearlos existen herramientas especializadas como Figma, Balsamiq o Sketch, que permiten trabajar con componentes y estructuras de interfaz sin necesidad de desarrollar el producto.
Además, en los últimos años ha aumentado rápidamente el uso de herramientas de wireframing asistidas por inteligencia artificial, capaces de generar propuestas de pantallas a partir de instrucciones escritas o prompts. Esta tendencia agiliza la creación inicial de ideas y puede facilitar la exploración de diferentes alternativas.
Sin embargo, estas herramientas no sustituyen la necesidad de comprender al usuario, organizar correctamente la información y validar las decisiones de diseño. Una formación especializada en diseño como la que se ofrece en el Máster en UX/UI online de la Universidad Europea sigue siendo esencial para que los proyectos lleguen a buen puerto.
No. El objetivo del wireframing no es crear ilustraciones, sino representar de forma clara la estructura de una interfaz. Por eso, puede realizarse con formas y componentes muy sencillos
Depende de la complejidad del proyecto, el número de pantallas y el nivel de fidelidad necesario. Un esquema sencillo puede hacerse rápidamente, mientras que un producto digital complejo requiere más trabajo de análisis, estructuración y validación.