

El cine, los videojuegos y las series de animación han cambiado rápidamente en las últimas décadas gracias a la tecnología digital. Hoy se pueden crear mundos imposibles, criaturas fantásticas o ciudades futuristas con un nivel de realismo sorprendente gracias al CGI.
Esta técnica se ha convertido en una de las bases de la industria audiovisual contemporánea. Por ello, si te interesa este sector, puedes estudiar programas como el Grado en Animación presencial en Madrid o el Grado en Animación online de Creative Campus de la Universidad Europea. Estas carreras te preparan para desarrollar proyectos profesionales para cine, televisión, videojuegos o publicidad.
En este artículo veremos qué es el CGI, cómo funciona en la animación y cuáles son los pasos para crear una producción animada con esta tecnología.
CGI son las siglas de “Computer Generated Imagery”, es decir, imágenes generadas por ordenador. Se trata de una técnica que permite crear elementos visuales digitales (personajes, escenarios, objetos y efectos entre otros) utilizando unos softwares especializados en animación digital.
A diferencia de lo que ocurre en la animación tradicional dibujada a mano, el CGI utiliza modelos tridimensionales que pueden moverse, iluminarse y renderizarse en un entorno virtual. Esto permite lograr:
El CGI ha transformado la industria de la animación drásticamente. Las diferencias entre 3D y 2D son notables: no solo ha cambiado el acabado visual, sino que los métodos de producción son muy distintos.
Los orígenes del CGI son relativamente recientes. Comenzó a utilizarse a finales del siglo XX, cuando los avances en informática permitieron generar imágenes tridimensionales mediante ordenador. Estos son algunos de los hitos que han marcado su evolución.
A partir del año 2000, el CGI se empieza a consolidar como técnica estándar en el cine, la animación y los videojuegos. Hoy en día, esta tecnología no solo se utiliza para producir películas animadas, sino también para integrar VFX en producciones de imagen real.
La animación con CGI es un proceso de producción complejo, en el que suelen trabajar una gran cantidad de profesionales y que precisa de múltiples técnicas. Estas son las principales:
Permite crear personajes, objetos y escenarios en tres dimensiones, utilizando software especializado para construir las formas y definir los detalles. Por ejemplo, un personaje animado se puede modelar como una estructura digital formada por polígonos.
Es el proceso mediante el cual se aplican texturas a los modelos para darles una apariencia más realista: la piel de los personajes, la tela de la ropa, el metal y la madera de los edificios o herramientas, etc. Para crear fondos y paisajes digitales complejos, se recurre a técnicas como el matte painting.
El rigging consiste en crear un sistema de “esqueleto digital” dentro del personaje. Esto permite que los animadores puedan moverlo de forma natural, igual que si tuviera huesos y articulaciones.
La animación propiamente dicha consiste en dar vida a los personajes y objetos. Para ello, se definen sus movimientos, gestos, expresiones y acciones, utilizando animación manual, simulaciones físicas u otras técnicas, como la captura de movimiento.
En una producción animada, es necesario ajustar la iluminación digital y generar las imágenes finales mediante el renderizado. En este proceso, se transforma la escena 3D en fotogramas listos para vídeo o cine.
Más allá del aspecto técnico, una producción de CGI sigue una estructura narrativa similar a la de cualquier proyecto audiovisual. Los pasos más comunes son:
El CGI está presente en prácticamente todos los sectores de la industria audiovisual:
Además, el CGI se utiliza en otros sectores: para crear anuncios en publicidad, para diseñar modelos previos en el mundo de la arquitectura o el diseño industrial, o para realizar simulaciones y visualizar datos en la medicina.
Esta técnica sigue avanzando gracias a nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, el renderizado en tiempo real o la realidad virtual. Avances como estos están cambiando la forma de crear contenido visual y ampliando las oportunidades profesionales en el sector.
Esto demanda perfiles especializados que dominen tanto las técnicas narrativas como las nuevas herramientas digitales. Si estás pensando en estudiar animación, puedes consultar las diferentes carreras y másteres relacionados de Creative Campus y matricularte en el que más te interese de cara a tu futuro profesional.