

“Menos es más”. Con la conocida frase atribuida al arquitecto Mies Van der Rohe se puede resumir con facilidad a qué nos referimos cuando hablamos de minimalismo.
Actualmente, incluso las personas sin demasiado interés por el diseño están familiarizadas con el término “minimalismo”, un concepto que, como se explica en el Grado de Diseño de Interiores, se basa en simplificar las cosas hasta su esencia fundamental.
Este enfoque puede emplearse en diversos ámbitos, que abarcan desde el mundo del arte hasta el que trataremos a continuación: la arquitectura y el diseño de interiores.
Cuando nos referimos al estilo minimalista, estamos hablando de uno de los enfoques más vanguardistas de las últimas décadas. El origen del minimalismo está vinculado a un movimiento que tuvo sus inicios a finales de la década de 1960 en la ciudad de Nueva York, aunque sus raíces se encuentran en Europa.
En términos generales, la filosofía del diseño de interiores minimalista trata de organizar los espacios en función de las necesidades de los individuos. Esto implica que cada componente del diseño debe cumplir una función práctica y significativa.
El objetivo es una organización discreta, centrada en fomentar la serenidad y contrarrestar los impactos de una rutina agitada y saturada de elementos que nos distancian de la tranquilidad que anhelamos.
Al hablar de las características principales de los espacios minimalistas podemos referirnos a sus texturas, formas y colores. Algunos de los rasgos más característicos de este estilo son los siguientes:
La selección de materiales es un factor muy relevante dentro del ámbito del minimalismo. Dado que este estilo prioriza la calidad por encima de la cantidad, se favorecen aquellos materiales que proyectan una impresión de perdurabilidad, solidez y sofisticación. Podemos encontrar ejemplo de ello en los siguientes:
Un profesional del diseño de interiores debe tener la capacidad de analizar, resumir y expresar ideas con el fin de plasmarlas en su entorno. Por ello, es fundamental que posea amplios conocimientos en ámbitos como las bellas artes, las humanidades y las ciencias sociales. Asimismo, también resulta importante que se forme en técnicas como el modelado, el renderizado 3D y la manipulación de imágenes y videos.
Por otro lado, debe tener nociones sobre el funcionamiento de los materiales, la teoría del color, las proporciones y las escalas; habilidades de representación visual, y un buen manejo de la iluminación. En resumen, un diseñador de interiores debe ser capaz de exhibir un perfil versátil y multidisciplinario.
La estética minimalista en el ámbito del diseño interior ha conseguido ganar gran popularidad a nivel global. Más que crear ambientes desprovistos o escasamente decorados, la idea es incorporar en nuestros hogares solo aquello que realmente resulta necesario. Esto está muy relacionado con el modo de vida sostenible, y es otra de las razones por las que cada vez son más las personas interesadas en formarse en titulaciones como, por ejemplo, un Grado en Diseño de Interiores online o el Máster en Diseño de Interiores de Valencia